Asesora Creativa *

SOY SANA. SU-SANA: ASESORA CREATIVA

Después de esta presentación a lo James Bond…

Te voy a ser sincera. Hace tan sólo un par de años no se me hubiera ocurrido tener una web como esta. Aquella mujer que era entonces presumía de que una de sus mayores virtudes era su perfeccionismo. Lo que no se daba cuenta era de que este perfeccionismo era su cárcel.  Una de las claves para poder llegar a esta nueva etapa profesional y vital en la que me encuentro ha sido la de abrir el cerrojo de la jaula de la perfección. He oído mil veces que el miedo puede resultar paralizante. Para mí, la falta de acción estaba asociada a esa búsqueda del casi perfecto. Metida en mi caverna observando y planificando ilusiones.

En este momento, no me resulta posible acometer un proyecto web en condiciones, cumpliendo la larguísima check list de cosas que hay que hacer para conseguir un resultado óptimo. Eso sí, cuando lo haga, contrataré a un SEO y a un diseñador web para que hagan ese trabajo. Lo mío es el contenido, es la comunicación, es la creatividad, es la estrategia. Que ya es trabajo de sobra.

¿Qué es la comunicación de tu empresa?

Me he dado cuenta de que en medio de esta vorágine digital, para la mayoría de la gente, cuidar de su comunicación se limita a tener una página web y  unas cuantas redes sociales. Parece que hay una creencia muy extendida de que sólo con hacerlo bien en internet, el éxito vendrá sólo. Estamos hartos de escuchar a influencers darnos tips de cómo humanizar nuestra marca o nuestra empresa. ¿Y qué pasa cuándo la interacción es real? ¿Nos ocupamos ahí de ser humanos?

Tu empresa comunica con su logo, con sus contenidos, con el texto de un folleto, con sus colores, con cómo organiza sus eventos, con qué regalos le da a sus clientes por Navidad, con cómo contesta las llamadas por teléfono, con sus presentaciones en Power Point. Y en este universo de comunicación por supuesto que también está el contexto digital. Pero no podemos estar en mundos paralelos, hay que ser coherentes.

Yo tengo claro que ahora, en este momento, mis potenciales clientes me buscarán a través de recomendaciones de otros y yo los encontraré en reuniones de networking o moviendo contactos. Este texto que tengo aquí colgado es más bien un soliloquio. Un contenido pensado para aquellxs que tengan la suficiente curiosidad como para teclear mi dominio.

¿Qué te llevarías a un isla desierta?

Creo que la pregunta clave no es esta, sino: ¿Qué tipo de persona necesitarías ser para poder irte a una isla desierta? En mi caso, tuve que tirar por la borda a la neurótica perfeccionista que era yo hasta hace bien poco. Eso sí, agradeciéndole muchísimo los servicios prestados porque sin ella, ¿cómo hubiese sobrevivido todo este tiempo?

Voy a hacer un brevísimo resumen de mi travesía.
Durante la primavera-verano de mi paso previo por selectividad, me anoté en un curso de Márketing de 600 horas. Para meterme en esa locura en ese preciso instante estaba claro que sabía por dónde irían mis pasos. Después, estudié Publicidad y Relaciones Públicas en la Facultad de Pontevedra.  Cada verano hacía un curso que complementaba mi formación: diseño gráfico y maquetación, un taller de serigrafía, inglés, páginas web e incluso un poco de mecanografía. Sí, lo sé, esto ya fue hace años y ya te digo que incluso entonces estaba desfasado. Pero gracias esas fugaces y surrealistas lecciones con el Sr. Don Pulse, ahora puedo escribir sin que parezca que mis manos sólo tienen un índice ;-).

Justo después de terminar mis estudios comencé a trabajar en Publigal, una agencia de Vigo. Un golpe de suerte que supe aprovechar. Durante casi 14 años estuve trabajando en el mismo sitio. Empecé haciendo de todo, o para ser más exactos todo lo que nadie quería hacer. Luego comencé con algún que otro diseño. Posteriormente fui metiendo algún que otro copy. Y poco a poco me fui adentrando de lleno en la parte creativa. Buceando más en esta faceta descubrí lo importante que es la investigación y la estrategia. Me encanta la parte de la planificación y tener una visión completa de los proyectos. Qué todo tenga un sentido! que sea coherente, que haya un hilo conductor.

Durante los últimos años en la agencia trabajé como directora creativa y de arte. La parte de organización y liderazgo me resultaron bastante gratas y a la vez pude sentir la responsabilidad de la toma de decisiones. Y también seguí aprendiendo de modo académico: planificación de medios, copy, máster en community manager. Y para completar mi kit de supervivencia mucho trabajo personal.

Un terreno comunicativo sin explorar

Llegó un momento en el que algo pasó. Una “erre” rebelde y rupturista decidió dar un salto. El famoso “salto creativo” pero a lo bestia. Mi proyecto profesional en solitario, en un lugar mental muy lejano y con mis propias normas. Así fue cómo pasé de sumarta (Susana Martínez Táboas) a Sumatra. Y aquí estoy viviendo. Y no es una isla cualquiera. Es la isla del oro.

Y ahora, si te apetece quedarte aquí un ratito, te invito a que le eches un vistazo a mi blog.