Branding del éxito

¿Cuál es la marca más poderosa en nuestra sociedad? Seguro que te vendrán a la mente varias: Google, Amazon, Apple…

Yo creo que hay una gran marca que está fagocitando a muchas otras y es el éxito. Lo sé, lo sé. Este post empieza por una incoherencia. El éxito lo podemos considerar la promesa, el valor, el propósito o quizás lo más acertado sería hablar del arquetipo del triunfador. Y no, creo que no es el mismo que el arquetipo del héroe. Porque la marca del éxito (sobre todo en el contexto 2.0) está al alcance de cualquiera.

El éxito como gran marca blanca

Vale, que sí. Seamos rigurosos. Una marca para ser considerada como tal tiene que tener una parte visual, una verbal, sensorial y otra de actitud. Pero yo aquí defiendo que el éxito es como una gran y poderosísima marca blanca. Tú solamente le tienes que poner tu identidad visual para envasarla de modo customizado.  En modo pro sería muy guay que le aportases algo sensorial. Aunque si no llegas ahí, no pasa nada. Reconozcámoslo, lo sensorial se está echando a perder. Lo bueno es que la identidad verbal y la actitudinal ya te la ponen de fábrica.

ingredientes del éxito

Aquí no hay ingredientes secretos como en la Coca Cola. Lo más poderoso del branding del éxito es precisamente que están ahí al alcance de tu mano. Quizás un poco lejos. Pero ese es el propósito: que te muevas.

Hay tres cositas fundamentales que conforman la personalidad de marca:
1) El dinero.
El éxito te garantiza que vas a ganar (mucho) más que los demás.
2) El reconocimiento.
Te dirán que lo haces muy bien, que eres un “crack”, que eres el “mejor”. Un buen menú con adjetivos, epítetos e hipérboles en cada comida.
3) La visibilidad y/o la (mini) fama.
Sabrán quién eres, querrán ser tu amigo en Facebook, tendrás muchos corazones en Instagram, te invitarán a eventos y saraos y querrán ser como tú. Te convertirás en un modelo, en un referente, en una inspiración. Y para ello, tampoco es necesario realizar grandes proezas o hazañas.

Identidad verbal

A ver si te suena esto: #esfuerzo, #constancia, #sueños, #felicidad. Pongo estas keywords a modo hashtag para enfatizar el poder de estas palabras.

Como ya he dicho, como el éxito es una marca blanca tú ahora las tuneas con lo tuyo:

“¿Quieres vivir feliz y cumplir tu sueño de trabajar en lo que te gusta? Hazte mi curso de marketing digital (reason why / blablabla). Eso sí, no te voy a engañar, te hará falta esfuerzo y constancia”

“Gracias a la productividad y al pensamiento disruptivo he logrado cumplir mis sueños y alcanzar la felicidad. Si tú quieres, puedes. Solo si eres constante y te esfuerzas lo suficiente lo conseguirás”

“Trabaja tu mindset y libérate de tus creencias limitantes que te permiten alcanzar tus sueños y lograr la felicidad. Si cambias tu forma de pensar y te esfuerzas de un modo constante alcanzarás tu éxito”.

Respecto al tono de comunicación, debe de ser positivo y optimista. Como si estuvieses viviendo en el universo Mr. Wonderful ¿Fácil no?

Identidad actitudinal

Lo bueno del éxito es que es una marca que está constantemente retroalimentándose y redundando en los mismos conceptos. De ahí su “tangibilidad” ¿Quieres éxito? Esfuérzate, cáete y vuélvete a levantar. No desistas, no decaigas. Fíjate una meta y ve a por ella. Es como tener de coach a la profesora de la mítica serie Fama, que está enfatizando su monserga con rítmicos golpes en el suelo con su bastón de baile.

Porque la marca del éxito está hecha para los que se arriesgan, para los que salen de su zona de confort. Este concepto también se merece un hashtag. Porque da igual lo calentito y seguro que estés en tus dominios. Ahí no están tus sueños (parece ser).
– ¡Sal de una puñetera vez de ahí! – ¿Y si no quiero? ¿Y si considero que es precisamente aquí donde está lo “mío”?- Tú mismo, pero en la odiosa #zonadeconfort no hay ni sueños, ni felicidad, ni ná de ná.

Target universal

¿Conoces a alguna marca que se dirija a cualquier tipo de público? ¿Qué no tenga ningún tipo de segmentación por edad, por sexo, por situación económica, geográfica? En la época de la hipersegmentación, el éxito no discrimina. Está al alcance de cualquiera. Gusta a niños y a mayores, como una película de Pixar.

Puede ser el niño que ha ganado Masterchef junior, el teenager que lo rompe con su canal de Youtube, el instagramer con la agenda llena de viajes y sesiones de shooting, el blogger que se forra trabajando desde casa, el tronista de MyHyV que luego se hace youtuber, blogger e instagramer (bueno, quizás blogger no) o la nueva hornada de Operación Triunfo.

Y sí, también están aquí los autónomos (¡Yu jurrr!) o más bien llamémonos emprendedores (ya sabes la importancia que tiene el naming para lograr el ansiado éxito)

Embajadores de marca, influencers y otros referentes

Como toda marca que se precie, el éxito se personifica. En este caso, en muchísimas personas. En cada sector, nicho y micronicho te los econtrarás. (Por cierto ¡cuán horrible me ha parecido siempre esta nomenclatura marketiniana!).

Aquí nos encontramos dos tipologías fundamentales:
• Los que ponen su marca a la marca blanca del éxito.
• Los que llevan otras marcas como testimonio de su branding exitoso.

Estas personas aportan crebilidad. Precisamente gracias a ellas se ha construido el eje de comunicación de la marca, el discurso y las keywords. Son personas corrientes y molientes que te cuentan de primera mano su storytelling. Y sí, también hablan de fracaso, de frustación, de errores, pero todo eso da igual porque ellos te están hablando desde su branding brillantemente exitoso escrito con letras mayúsculas.

Obviamente aquí no está el científico que se ha pasado décadas estudiando un tratamiento novedoso para una enfermedad y que a punto de lograr su meta, le cierran el grifo por falta de financiación para que no se cargue el holding de la “salud” (ojo al entrecomillado).

¿Acaso la excelencia profesional es uno de los caminos del éxito? Como dicen por aquí: haberlos haylos. Pero recuerda: target universal. El éxito es la marca más democrática que hay y acoge con asombroso cariño a la mediocridad.

El acceso al éxito

En esta marca no hay unidades limitadas. Tranquilo. No sentirás esa frustación de los que se han pasado la noche durmiendo fuera del Apple Store y se quedan si su iPhone de turno.

La frustación será aún mayor. ¿Sabes por qué? Porque tú eres el único culpable y responsable de tu falta de éxito. Porque esta es una marca que no te pide la excelencia, ni la profesionalidad. El modo de compra es aparentemente sencillo. Si no tienes la marca del éxito es que no te has esforzado lo sufiente o es que no has luchado por tus sueños. O lo que va a ser es no te has comprado la marca x que lo comercializa. Y si con la marca x no has tenido suerte, quizás es que debieras comprar también la marca y  ¡Espera un momento! No desistas tan pronto porque también está la marca z.

Y volvemos a empezar por la A. A de “adelantado” porque a algunos sitios, es mejor llegar primero porque si te quedas atrás ya se sabe que quizás te quedes con la cara B (de “bobo”).

Imagen destacada gracias a la generosidad de Alfred Aloushy on Unsplash