Contenido de calidad (pasando de Google)

Una de las claves del éxito digital (parece ser) es tener eso que llaman contenido de calidad. Para intentar desentrañar de qué estamos hablando, te pido que nos olvidemos de Google un momento… – Vale, vale, que sí. Ya sé eso de que si escribes en internet, también tienes que escribir para Google. Discúlpame la vida pero como esta es mi home, yo escribo para las personas. Y ya te adelanto que en parte es por ignorancia. Porque en este momento ya me supone bastante esfuerzo postear para los seres humanos como para añadirle el sobreesfuerzo de pensar en las arañas y entrañas de Google.

Pasando de Google

Contradiciendo mi title, y antes de pasar de Google, voy a hablar de ellos. No voy a poner en duda que los CEOs de esta empresa son excelentes personas. Y que, como una buena caricatura de Miss estadounidense, seguro que quieren la paz en el mundo.

Pero permíteme decir que sus cambiantes métricas en las que ahora priman el contenido son una estrategia. Una genial estrategia en la que nos dicen que a ellos les interesa la experiencia del usuario. Seguro que sí. Debemos creer que somos el centro de su empresa y de hecho lo somos. Nosotros, con nuestro paquete de  datos. Todos los productos gratis que amablemente nos ofertan están pensados para conseguirlos. Datos valiosísimos con los que comercian para su publicidad de pago. Y en esta pelea por el posicionamiento están los SEOs retroalimentando su negocio en una perfecta simbiosis, como la de la rémora y el tiburón.

Estamos todos tan absortos en esta espiral que hemos llegado a tal locura que cuando hablamos de contenido de calidad, contamos lo que Google entiende por tal. Me parece que es una empresa con una soberbia estrategia, a la vista está. Aunque nunca me ha gustado ese poco interés en su imagen. Un desprecio por el diseño que nos ha hecho el flaco favor de tener que soportar durante años uno de los peores logotipos de la era digital.

Y antes de pasar a otra cosa, te hago partícipe de una gran reflexión de un cliente (si no cito la fuente es porque es una de esas rara avis que mantiene el anonimato social media): “Si Google fuese un buen buscador, sólo te daría un resultado a tu búsqueda” ¿Cómo te quedas?

¿Cómo medir lo cualitativo?

Confieso que aquí Google, ha echado el resto. Nos ha dado, ni más ni menos, una serie de reglas de oro para medir un concepto cualitativo como es la calidad. Y lo hace, además, a través de variables cuantitativas. Me quito el sombrero, pongo la alfombra roja y toda la parafernaria necesaria para mostrar mi admiración.

Precisamente por esta dificultad en cuantificar los datos cualitativos, ponemos el énfasis en las cantidades: que si yo tengo x seguidores, que si x comentarios, que si x post/mes, que si x RT, etc… Eso, sí, para que tengan más impacto, sólo hablamos de cifras absolutas, porque si las relativizamos nos podríamos encontrar con personas/empresas con una comunidad de 200 seguidores que tengan más engagement que otro u otra con una de 2.000. El caso es que según lo elevado de estas cifras, establecemos una correlación directamente proporcional con el éxito. Hace poco leí un tweet que decía algo así como: Se buscan influencers en Galicia con más de 1000 seguidores (tienes más de 1000 seguidores ergo te conviertes en influencer). Sí, definitivamente, en algunas de sus facetas, este mundo se está echando a perder.

Definición de calidad

Cuando hablamos de un concepto creo que conviene ir a su definición, pues a veces desvirtuamos el sentido de las palabras con su uso.

Os pongo la captura de qué es lo que dice al respecto el Diccionario de la Lengua Española. Voy a ir desgranando esta definición a través de sus variables. Y aquí empieza la segunda parte, en la que te ilustro cómo escribir un post a partir del diccionario.

Variables de la calidad

Valor

Siguiendo mi consulta a partir de la misma fuente, nos encontramos con que valor es:

“Grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite”

Y es así cómo, gracias al valor, conectamos con el márketing – Al fin! La de vueltas que he tenido que dar para llegar hasta aquí!- Creo que la conexión es evidente. El caso es que si hablamos de contenidos de calidad, hemos de tener también en cuenta a quién nos dirigimos para satisfacer sus necesidades. Auto zasca! Así que lo de escribir por la mera satisfacción de escribir no da valor (tomo nota).

Superioridad

Esto suena heavy, pero no lo digo yo, lo dice el diccionario. Y este término tiene varias implicaciones:

  • Para ser superior, hay que saber mucho. Muchísimo de un tema para poder escribir sobre él.
  • No sólo hay que saber, sino que también hay que contarlo bien. Y aquí vamos a la metáfora del buen profesor: no sólo tiene conocimientos sino que, además, sabe transmitirlos. Para que ninguna competencia se vea excluída, aquí estaríamos hablando del copywriting e incluso del storytelling.
  • Y no sólo eso. Para que mis contenidos sean superiores, tengo que documentarme sobre qué han escrito otros acerca del tema en cuestión. Y, posteriormente a esta fase de investigación pensar en qué y en cómo puedo mejorarlo. En definitiva, si no vas a aportar, es mejor callar.

Ojo! Qué también puedes ser el tuerto en el reino de los ciegos. Es decir, aprovecharte del escaso conocimiento y difusión de un tema en un entorno x. Creo que este es el caladero de muchos e-books e infoproductos que hay por ahí. Pero que si nos ceñimos a la variable de valor, es indudable que la cumplen.

Originalidad

Seguro que estamos de acuerdo (hasta Google lo está) en que ser original es imprescindible para tener contenido de calidad. El copy & paste para los más jovenzuelos e inconscientes, no os vale para nada chiquillos. Y el plagio, en los casos de los supuestos profesionales y adultos es un delito contra la propiedad intelectual. Eso sí, distingamos plagio de coincidencias creativas o referencias de inspiración.

Ahora bien, que te tomes la molestia en escribir un contenido tú mismo hace que este sea original? Veamos que dice el Diccionario de la Lengua Española en su versión online:

“Que resulta de la inventiva del autor”, “Que tiene (…) carácter de novedad”.

Si me ciño a estas definiciones, un post del tipo “x herramientas para hacer x” no es original ya que no procede de la inventiva ni es nuevo (es un mero recopilatorio de mis búsquedas on line). Ahora bien, si el post es “la mejor herramienta x que he probado para hacer z” la cosa cambia. He aportado algo nuevo con los datos disposibles.

Fórmula de la calidad

Cuando planteé este post, pensaba en formular preguntas y no dar respuestas, pero conforme lo he ido escribiendo me he venido arriba. Para que me puedas conocerme mejor, he aquí uno de mis muchos defectos.

Esto es todo un reto para mí, puesto que soy especialmente mala en matemáticas. Lo que voy a hacer es aportar mi idea (que para algo soy creativa) y pido ayuda para darle forma. Especialistas en ciencias, ingenieros/ eras o disciplinas afines, mirad en qué lío me he metido:

Como esto es muy complicado y da mucho trabajo, entiendo que nos fijemos en la tercera acepción del diccionario. Así podemos usar a Google y a sus precisos baremos como estándar de calidad.

Y ya para acabar una última reflexión de cosecha propia:

“Busquemos el equilibrio entre la parálisis de la perfección y la hiperactividad del conformismo”