Léeme

22 de Julio de 2017

Muy buenas! En primer lugar, agradecerte tu obediencia al imperativo que titula este artículo (ojalá con mis hijos fuera tan fácil).

Como sé que tu tiempo es escaso, he decidido crear esta página a modo de manual de instrucciones/prospecto/manifiesto de mi blog. Así, si lo que lees aquí ya no te gusta, para qué seguir nadando por estos mares?

Algunos se estarán llevando las manos a la cabeza: tasa de rebote! tiempo de permanencia en el sitio! – Jajaja! Lo bueno de tener un blog que está pensado para el disfrute personal, es que te dan igual estas cosas. Fíjate cómo es el tema que tengo una vista en Analytics, excluyendo mi IP (guau! nivel pro). Pues no la consulto. ¿Por qué? Pues porque sólo aparecen balas rodantes de paja y el sonido del viento del Oeste.

Prometo:

  • Los post que voy a publicar son originales, que es el mínimo exigible que se le puede pedir a alguien que es creativa de profesión.
  • Hablar sobre #comunicación #marca #publicidad #creatividad #estrategia #diseño
  • Citar las fuentes.
  • Usar sólo imágenes que aporten al contenido.
  • No publicar post con la estructura: “n pasos para hacer x”, “n cosas que debes evitar para x” o “cómo hacer x en n minutos”.
  • La frecuencia de mis publicaciones será directamente proporcional a la falta de clientes. Así que, si tienes corazón, no te alegres por mí si ves que escribo demasiado.
  • Escribir mis opiniones. Algunas sostenidas por mi afán en llevar la contraria. Otras sustentadas en una tendencia al sincericidio. Y otro puñado basadas en mi experiencia (profesional y/o personal).
  • Monetizar este blog si en algún momento tuviera tal oportunidad. Tal cual te lo digo, que tengo una familia que mantener.
  • No comercializar con mis opiniones. Lo siento, es lo único que no tengo en venta. Pero a cambio tengo un trastero lleno de cosas susceptibles de intercambio comercial ¿Te interesa?
  • Ejercer mi derecho a cambiar de opinión. Sinceramente, la gente que se aferra durante años a sus opiniones, me parece bastante sospechosa.

Estilo:

¿Acaso soy yo la persona más adecuada para hablar de mí misma? Probablemente no, pero soy la que está más a mano. Tranquilx, tengo la cualidad de poder desdoblarme usando del recurso de “como si no fuera yo”. Así pues: Si no fuera yo misma ¿Qué pensaría leyendo mis artículos?:

  • Afán de superioridad. A esta mujer se le perciben por veces ciertas ínfulas de grandeza. Con esos “valores” que se ocupa tanto de hacer evidentes. Sólo hace falta leer el apartado anterior de “Prometo”.
  • Crítica. ¿Es qué esta mujer sólo sabe criticar? Oye, qué también es sano alabar, de vez en cuando! Qué barbaridad! En cada frasecita, una puntillita.
  • Idealista incongruente. A ver cómo te lo digo maja! Tú crees que una persona que se dedica a la PUBLICIDAD tiene lógica que se esté cuestionado continuamente el sistema? Qué profesión puede haber más pro-sistema capitalista que la publicidad?

Stop! Vuelve a mí, yo desdoblado! Qué ya hemos llegado a las 500 palabras y esta gente tiene mejores cosas que hacer. Ah! ¿Qué no? Pues venga, te invito ahora sin imperativo. Léeme! He aquí mi blog.