El storytelling de la polarización

Llevo unos días de bajón. Me entristezco con este clima de crispación. Y aún así me permito hacer rimas en plan facilón. A lo que iba. Leo comentarios en Twitter con un tono de agresividad que da miedo. Y los pocos minutos que puedo ver la televisión entenderéis que la sensación no mejora. Por eso me apetece escribir un post reflexionando sobre la manera más primitiva que hay de contar historias. Y es a través de la polarización.

Y digo primitiva en su acepción de antigüedad ¿Acaso las religiones no se han valido de la polarización en su storytelling? Dicen que los puzzles son un excelente ejercicio para despejar la mente. A ver qué tal me va diseccionar pieza por pieza este de la polarización.

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Simplificación

Esto es una característica clave. Lo simple es aquello que está formado por un sólo elemento. Y ya está. Tan fácil que hasta un niño lo puede entender. Fijémonos en los cuentos infantiles. El bueno es muy bueno porque sólo es bueno. Ídem con el malo. Viene al caso recordar aquí que tanto Charles Perrault como los hermanos Grimm lo que hicieron fue recopilar de modo escrito historias y tradiciones que se fueron transmitiendo oralmente. Y en este ejercicio de adaptación para los más pequeños simplificaron  hasta el punto de introducir moralejas.

No quites tú tus propias conclusiones que ya te las sirvo yo en bandeja. Y así de paso te aseguras de que al menos, quede clara una idea. Al fin y al cabo eso es lo que interesa.

Posicionamiento

Deliberadamente uso esta palabra por su doble significación. Cuando ves/lees/escuchas una historia, de un modo consciente (o no tanto) tomas partido. ¿De qué lado te pones? ¿De quién vas? Reconozcámoslo, eso de ver un partido sin que te importe un pito quién vaya a ganar, es de todo menos divertido. No engancha porque no formas parte de la historia.

En el storytelling de la polarización te lo suelen poner muy fácil. Recuerda que todo es muy simple: o estás con los buenos o estás con los malos. Y lo mejor  de todo es que quién es el bueno y quién el malo sólo depende de según que lado te pongas tú. Mágico ¿eh?

Incluso hay estrategias de posicionamiento que se basan en ir en la contra. Ah! qué tú estás ahí, pues yo en el lado contrario. Porque querido tú y yo no tenemos absolutamente nada que ver (ya, ya, va a ser que sí). Y esto lo vemos en el contexto de las marcas y, como no, en la comunicación política. Incluso en las tertulias televisivas juegan con ese posicionamiento físico. Los que opinan asá acá y los que opinan así aquí. No vaya a ser que alguien se despiste y no se entere de qué palo va cada cual.

Estrategia de adhesión: únete a mi causa

En este storytelling de la polarización ¿cómo te puedo llevar a mi terreno? Una de las estrategias para ganar adeptos es la propuesta de un ideal, de una causa que te haga adherirte a mí.

Hace unos días asistí a un curso de venta emocional impartido por Marcelo Castelo y nos hablaba de esto como técnica de persuasión.

Todo un clásico en el universo de los super héroes. Ahí tenemos al profesor X y a Magneto reclutando a mutantes para su causa (cada uno, con la suya y como no, contrarias entre sí).

Estrategia de confrontación: a por el enemigo común

Este fenónemo ha sido estudiado por la psicología social y es un recurso muy socorrido en la estrategia política. Probablemente todos hayamos podido comprobar a lo largo de nuestra vida y en diferentes contextos lo que puede llegar a unir tener un enemigo común. Y en este terreno también juegan las marcas.

Fans vs Haters

En toda historia que se precie debe de existir un conflicto. Lo bueno y lo malo del storytelling de la polarización es que este conflicto es inherente a la propia historia. Porque para que la historia funcione en condiciones no apelamos a la racionalidad (eso no calaría lo suficiente). Estamos apelando a la emoción. Y aquí se desata el huracán. Porque si eres fan, eres fan y si eres hater, pues lo mismo. A defender hasta el final tu posicionamiento. Y ahí pueden estar los mismos que hace dos días criticaban a la Pedroche por estar pasadita de kilos, poniéndola a caldo porque ahora está en los huesos y da mucha grima. Eso es lo que se llama, ser un hater en condiciones.

Los recursos de la polarización

Después de diseccionar esta modalidad tan clásica de contar historias creo que queda muy en evidencia que siempre existe la manipulación. Ojo a los recursos usados en este storytelling: las generalizaciones exageradas, las hipérboles, las antítesis, las repeticiones.

Así que me pregunto cuándo vamos a comenzar a madurar y olvidarnos de los cuentos infantiles y de las adaptaciones de Disney. No hay buenos y malos absolutos. En los arquetipos que tanto saben usar los expertos en branding siempre hay una parte negativa de los mismos. Os recomiendo este post de Branzai al respecto. El héroe puede ser arrogante y el carismático gobernante, autoritario. Arquetipos con luz y también con sombra, como dice Jung. Pero que forman parte del mismo ser.

Así que en vez de Disney y su polarización, me quedo con las películas del estudio Ghibli. Ahí, todos tienen sus luces y sus sombras. Porque entre el blanco y el negro hay muchísimos matices. Así que en vez de seguir viendo confrontación simple y manipulación, me voy a dejar preparada “La Princesa Mononoke”. Porque eso sí que es otra historia.