Mucho se ha escrito ya sobre esta mujer y en algunos artículos de los he leído, hablan de que además de talento tiene mucho marketing. Estoy bastante en desacuerdo con la última mitad de la frase anterior. Porque a estas alturas de la película creo que el talento de Rosalía queda fuera de cualquier discusión (abro paréntesis para hacer una precisión: una cosa es el talento y otra los gustos particulares de cada cual). Retomando el hilo: a esta mujer si hay algo que la acompaña, además de su música, es el branding. A modo de resumen de la carátula de mi disco, te diré que es una artista que ha construido su trabajo y su música, desde dentro (como debiera ser, estarás pensando). Sin embargo, es lo contrario a lo que nos tiene acostumbrado últimamente el mercado. Un ejemplo tipo: personaje x salido de un talent show que saca un disco rapidito-  no vaya a ser que se nos aburran los followers – con el estilo estacional que se lleve en el momento oportuno. Da un poco igual aquí lo que quiera el “artista” porque no es tratado como tal. Simplemente es un producto dentro de una cadena de producción que empieza desde el momento en el que se presenta al casting. Si quieres bien y si no date aire que vamos a por el siguiente. En definitiva, 0% branding y 100% marketing.

Quizás no resuenes con esta música que te estoy largando. Pero te pido una cosa: escucha mi disco completo y al final, me cuentas.

 

Capítulo 1. Contenido.

La primera c de los ingredientes del branding. Contenido por doquier. Un álbum “El mal querer” con una historia completa que contar que se divide por capítulos (canciones) que a su vez tratan de un tema que forma parte de la trama principal. Indagando en esta estructura he leído que se ha basado para su construcción en una novela occitana anónima del siglo XIII que se titula Flamenca. Dicha obra cuenta la historia de una mujer que se casa con un hombre que acaba encerrándola en una torre por celos. He aquí la fuente de mi información: https://i-d.vice.com/es/article/evwjee/el-mal-querer-rosalia-resena.

El punto de partida ya me parece espectacular. Coge una obra con un nombre de mujer (como ella) que además nos habla de la base musical de su estilo (el flamenco). Una historia del s. XIII que nos la planta en pleno siglo XXI para cuestionarse/nos si han cambiado realmente las cosas. Todo esto en un contexto en el que el movimiento feminista es un clamor mundial. Así que nos habla de un contenido que realmente es relevante para el público.

La parte visual está llena de simbología, lo que aporta un nuevo contenido a la letra. Os invito a “leer” la historia que se esconde en sus vídeos. Particularmente cada vez que los visiono descubro algo nuevo. Auténticas joyas que a partir de ya forman parte de la historia de la música:

Malamente (Capítulo 1: Augurio):

Pienso en tu mirá (Capítulo 3: Celos)

Di mi nombre (Capítulo 8: Éxtasis):

Y la gráfica no se queda atrás. Otro contenido que viene a completar el universo de Rosalía a través de la obra de Filip Custic.  Un artista que evoca al surrealismo visual y que dota de gran poder a los objetos a través de lo que él denomina: “objetismo”. De este modo, se reitera la importancia de la simbología que también hemos podido apreciar en los vídeos. A la vez que se establece una puesta en valor del arte, bien a través de la propia elección de los colaboradores y también de modo explícito: esa maja de Goya de “Éxtasis” o la alusión a las dos Fridas en el diseño que ilustra “Que no salga la luna”.  Con la gráfica de este artista recupera también el valor de comprar música “física”. Un álbum edición especial en vinilo (¡cómo no!) que incluye una baraja de tarot. El esoterismo es el contrapunto de la faceta religiosa que podemos apreciar en la identidad visual. Muy acertado para un trabajo que empieza con un “augurio”.

 

Capítulo 2. Coherencia.

Todo lo que hace Rosalía está conectado y totalmente alineado con su “concepto” de marca. Y como buena marca musical, Rosalía transciende la barrera sonora. De ahí su poder.

La primera vez que vi el vídeo de Malamente me quedé impresionada con su calidad y por la propuesta. Una historia plagada de símbolos que se repiten en “Pienso en tu mirá”. Quizás alguien podría pensar que esto es una genialidad de la productora de Canadá y efectivamente no se le puede quitar ningún mérito. Pero aquí hay alguien que lo hila todo, que tiene claro lo que quiere contar y cómo lo quiere contar. Con un universo propio (y único). Todo un imaginario que ya caracterizan a Rosalía. Prueba de ello es que el vídeo de “Di mi nombre”, de otra productora (Caviar) tiene igualmente el sello (la identidad) de Rosalía.

La fusión entre lo antiguo y lo contemporáneo lo traslada a todo su trabajo. La inspiración en la historia medieval reinterpretada en la actualidad.  En sus letras, combina un lenguaje “antiguo” con el lenguaje millenial. La música mezlca el flamenco con el trap y esto lo refleja en esas coreografías de manos flamencas y piernas marcando el bounce. En su imaginario conviven la figura de Lladró y una conversación de Whatsapp. Los volantes se mezclan con el chandal y esas manos enjoyadas recuerdan la cultura gitana a la vez que en sus pies se puede permitir calzarse unas chuncky sneakers de Gucci.

En Rosalía, parte de su coherencia está en la aparente incoherencia de mezclar cosas que nada tienen que ver. Ella toma todas sus referencias culturales y las hace propias, únicas. Un buen ejemplo es la interpretación que hace del sample de Cry me a river en su tema “Bagdag”

 

Capítulo 3. Consistencia.

Dos álbumes le han bastado a Rosalía para tener la suficiente consistencia como para ser creíble y considerada como artista. Un proyecto propio en el que ha volcado toda su convicción y con el que ha conseguido ATRAER a importantes figuras del panorama musical.

Eso que a muchos les cuesta años de vaivenes y de campañas de marketing.

 

Capítulo 4. Constancia.

A lo largo de este breve intervalo de tiempo Rosalía ha sabido mantener y sostener su discurso frente a la polémica/acusación de apropiación cultural. Una catalana que usa el “disfraz” artístico de andaluza en su música. El mismo argumento para acusarla por el uso del flamenco. Y el universo visual de sus vídeos como una “burla” a los valores y símbolos gitanos. Críticas de las que Rosalía se ha defendido sin sentirse ofendida. Una artista que reinvindica sus referentes gitanos y no gitanos, del flamenco y del no flamenco con su voz hablada sin deje andaluz. Una persona con los pies en la tierra en un plató de una entrevista y una diva desafiando a lo más alto cuando se sube al escenario. De nuevo el contraste y la mezcla son una seña de identidad para ella.

 

Capítulo 5. Confianza y crítica.

En este último capítulo me permito introducir una “c” que no puede faltar en mis artículos: la crítica. Estamos viviendo un momento de sobre exposición de Rosalía. Y me temo que en alguna selección de canales no percibo una coherencia con su branding. He aquí un par de ejemplos:
– Ir a Late Motiv a que te haga una entrevista con un mínimo de calado Buenafuente con música en directo, está bien. Pero ir al Hormiguero está un poco malamente. Porque una mujer que reivindica el poder femenino chirría un poco que vaya a junto de Pablo Motos. Ese que acostumbra a coquetear con todas sus invitadas de sexo femenino y a las que suele someter a preguntas que alimentan el estereotipo de mujer florero. El mismo que se permite tener en su plató a la artista del momento y hacerle más de tres preguntas sobre su manicura ¿En serio?
– Que te vista Palomo Spain no puede ser más acertado. Un joven talento de la moda con proyección internacional. Que además, completando el universo de Rosalía, tiene un nombre artístico tan castizo que es  pura alquimia. Pero que una diva quite una línea de ropa en la fábrica de churros de Inditex, también me parece malamente.

El marketing es necesario pero cuando va en contra de tu branding, pasa a ser una necedad.

Pero visto lo visto Rosalía, confío en ti. Estoy convencido que tu florecer no es rosa de un solo día.

 

Fotografía destacada Afrah on Unsplash